lunes, 16 de septiembre de 2013

El diario de Ana Frank

En la primavera de 1945, poco antes de la liberación del campo de concentración de Bergen-Belsen, murió a los quince años Ana Frank. Una jovencita que tenía el sueño de ser escritora y lamentaba que en el mundo hubiera "otras personas".
Le tocó vivir en su corta existencia momentos muy difíciles, primero en Alemania después de la llegada de Hitler al poder y luego en Holanda, durante la ocupación nazi en ese país.
En 1941 se promulgaban en Holanda, uno tras otro, decretos con amenazas -algunas encubiertas y otras no tanto- contra los judíos, y, desde enero de 1942 recibieron la orden de presentarse para ser enviados a campos de trabajo.
Fueron convocados, hombres, mujeres y niños, todo el grupo familiar tuvo que aceptar el yugo que se le imponía. Los Frank, papá Otto, mamá Edith, Ana y su hermana Margot, comenzaron a buscar la manera de huir y buscaron un refugio.
El 6 de julio se mudaron a un cuarto acondicionado, al que llamaron "el anexo", ubicado en lo alto de una de las oficinas donde trabajaba Otto.
Pocas semanas antes, Otto le había regalado a su hija menor por su cumpleaños un diario, que la ayudaría a pasar entretenida esos días de encierro. Kitty se convertiría en su fiel amigo y ella le confiaría todo, El Diario fue un símbolo, un ejemplo de voluntad por ver la vida con optimismo a pesar de todo el horror y la crueldad que se vivía en esos tiempos.
En sus páginas es posible conocer los sentimientos, pensamientos, contradicciones, temores y conflictos de una adolescente judía durante uno de los momentos más terribles que vivió la Historia europea.
En realidad no importa si el diario fue modificado -como dicen algunos historiadores-, para ser utilizado como propaganda. Ana Frank representa a millones de jóvenes víctimas de la discriminación y el prejuicio racial. Esa conducta es inadmisible en cualquier ser humano, pues todos tenemos derecho a vivir libres y felices. Es verdad que Ana y su hermana Margot murieron en la peor de las miserias imaginables. Y eran dos muchachitas llenas de sueños que fueron silenciados. Ésa es la razón más válida para leer este libro.

"Espero confiártelo todo como hasta ahora no he podido hacerlo con nadie; confío, también, en que tú serás para mi un gran sostén".
Domingo 14 de junio de 1942

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